urbanización
El peso de las gotas de lluvia palmeando las plantas lo despertó de un sueño en proceso de negociación. Dejó una huella de mantas cuando saltó de la cama y paró con el cristal de la ventana en su nariz. Vio las gotas sacudir las plantas a palmadas. Luchó contra el sueño y, cuando empezaba a perder, lo despertó el silencio que provocó la lluvia al parar en un segundo. Limpió el cristal con la manga del pijama, enfocó y escaneó y pudo ver cómo se asomaban a la vereda babosas y caracoles.
Siempre los veía con detalle, nunca podía dibujarlos como a otros animales, sospechaba que eran extraterrestres. Se preguntó por qué los caracoles llevan la casa en la espalda y las babosas no. O si eran lo mismo y es que algunos no tienen techo. Se preguntó por qué los caracoles salían siempre de noche y al escampar, ¿quizás porque justo en ese momento no hay gente en la calle?, y así pueden cumplir alguna misión del espacio pero ¿cuál es la misión? ¿Serán espías? Por eso llevan la casa en la espalda, para la antena.
¿Los caracoles son como esa especie de cangrejos? Los que van creciendo y todo el rato deben encontrar una casa con más espacio y que se ajuste a su tamaño. Y si van cambiando de casa, ¿las van dejando por ahí? ¿O las dejarán en un parqueadero de casas de caracoles? ¿O en un concesionario? En el concesionario de casas de caracol en reventa ¿pondrán las casas en un maniquí de caracol? ¿Podrán probar las casas antes de llevárselas? ¿O estarán en exhibición como en una urbanización? ¿Se le puede llamar urbanización a una familia de caracoles?
Y si los caracoles son como esos cangrejos, y van cambiando de casa todo el rato entonces habrá en algún lugar una familia de caracoles con una línea de hermanos y primos caracoles que se pasan la casa uno al otro mientras van creciendo. Y si es así entonces debe haber una familia de caracoles con uno que siempre estrena casa y otro que nunca va a estrenar, qué mierda para ese, y si no, y no se mudan, entonces debe pasar en alguna urbanización de cangrejos.
Saltó de nuevo al despertar, siguió sus huellas de manta a la ventana y, como siempre, ya los caracoles no estaban. Se veían las marcas que dejan en el suelo al pasar. Rayas, huellas de gel de caracol interestelar por todo el suelo. Pero ninguna con un caracol al principio o al final, como si en la oscuridad los caracoles de repente flotaran y se fueran. Era entonces cuando sí que se convencía de que estos no eran animales de este planeta y quizás antes del amanecer enviaban a uno de sus choferes de buses de Marte a recoger a todos los caracoles de la tierra para llevarlos de vuelta a esperar otra vez a que llueva, a que toda la gente se guarde y ellos puedan salir a seguir espiando.